Deseamos vivir nuestro primer amor, disfrutarlo al máximo, que todo sea perfecto. Y cuándo llega todo es bonito, entregas todo lo que puedes y más, estás ilusionada, sonríes en todo momento sin un motivo aparente. Simplemente eres feliz. Pero amar no es solo estar en los buenos momentos. Es estar en los malos, al lado de esa persona. Es entenderla, comprenderla y ayudarla. Escucharla y darle un abrazo cuándo ya no sepas que más decirle. Es buscarla, desearla, echarla de menos. Es decirle un "Te quiero" cuándo se enfade. Es querer estar al lado de esa persona aunque esté malhumorado. Muchas veces te sentirás impotente, mal, frustrada, con ganas de perderte de este mundo. Otras te sentirás con ganas de hacer cualquier tontería con tal de verle sonreír. Otras tu orgullo aparecerá e intentarás ignorarle, pero poco después vuelves a caer. En ocasiones te entraran bajones, porque además tu también tienes problemas. Otras te morirás por ir a su casa, abrazarle, darle la mano y no soltarla. Amar es ser paciente, ponerte en la situación de la persona que quieres, es hacerte a un lado cuándo necesite estar solo. Incluso esperar en la puerta de su habitación por si te necesita. Amar es "soportar" al otro.De pequeñas creemos que el amor es fácil, pero es muy difícil. Siempre aparece algún problema que hay que superar unidos, amar es eso, superar de la mano cada bache que se cruce en ese camino. Ser fuerte, y darse cuenta de que vale más la persona que está a tu derecha que tu propio orgullo. El amor es bonito, aunque a veces es duro, pero merece la pena. Cuándo pones la balanza pesan más los buenos momentos que los malos. Y por cada lágrima que has derramado, él te ha sacado miles de sonrisas.

