lunes, 18 de febrero de 2013

Little Princess.

Soy pequeña. De tamaño, aunque no de corazón. No llegaré a los lugares mas altos. Tampoco podré ser jugadora de baloncesto. Ni siquiera llegaré a coger la vajilla del armario de mi cocina. Y es muy posible que me pierda fácilmente entre la multitud de un concierto. 

A veces, cuándo paso tiempo sin ver a alguien me dicen: "Has crecido", quizás lo dicen enserio o puede que en broma. Pero me encanta ser pequeña. Todo el mundo te trata como una niña, y te da mucho afecto. Te protegen como si fueras tan valiosa como un diamante. Y, ¿esas veces que él te llama "Pequeña"? Lo bien que suenan esas siete letras entre sus labios. La dulzura corre por tus venas, incluso te sonrojas. Te sientes tonta, pero feliz, muy feliz. Mucha gente se queja por ser pequeña, pero, ¿por qué no vemos lo bueno de las cosas?


Dicen que las mejores esencias están en los frascos pequeños. ¿Y por qué no puede ser verdad? No importa la altura, ni tampoco la distancia que te separa de tu objetivo. Hay escaleras por las que poder subir, también está el, que con solo una sonrisa puede hacer que toques el cielo con tus manos. ¿Ves la luna? Es posible que la veas demasiado lejos, fuera de tu alcance. Pero puedes alcanzarla. Ni siquiera hace falta unos altos tacones. Mientras tus pies tocan la tierra, puedes estar sintiéndote en el cielo. Sólo cierra los ojos, y deséalo con todas tus ganas. No voy a decir que me gusta ser una "enana", porque simplemente me encanta. Me encanta que pueda abrazarme y rodearme por completo con sus brazos. Me encanta que me susurre un "Buenas noches pequeña" al oído.  Me encanta ver el mundo desde abajo, es mucho más bonito. Me encanta poder acurrucarme tanto como si tuviese tres años. Adoro ser su niña pequeña, pero lo que más me gusta, es ponerme de puntillas para llegar hasta sus labios.


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